Skip to content

La historia completa de tu vida

06/03/2012

Isabel Molina

Una historia completa sobre ti. De eso trata uno de los capítulos de la miniserie británica ‘Black Mirror’, que llama la atención, a través de tres historias, sobre la deshumanización y la falta de capacidad crítica que sufre una sociedad dominada por la tecnología. Su creador, Charlie Brooker, advierte con esta original serie sobre las posibles consecuencias de un uso inadecuado de esta.

El que nos cuenta la historia entera de nuestras vidas no es más que un microchip implantado detrás de la oreja y conectado con la retina que graba todas y cada una de las imágenes que pasan por nuestros ojos. Escenas que pueden verse de nuevo con un mando que maneja cada uno. ¿Futurista?. Quizás no tanto.

Hasta hace bien poco, uno guardaba unas cuantas fotos, cartas y un par de cintas grabadas. Lo demás había que dejárselo a la memoria, muy dada a maquillar los recuerdos, y a la imaginación, siempre dispuesta a darle ese color que a veces nos falta.  Ahora tenemos un espacio de bits infinitos donde acumular nuestras vivencias, trabajos y relaciones personales. Myspace, blogs, twitter o facebook. Cada vez es mayor la huella digital que vamos creando a nuestro paso. Se van dejando marcas de lo que somos y hacemos, en ese intento de perpetuidad que siempre acompaña al ser humano. La creación de la SenseCam en 1999, fue un paso más allá. Aunque en un principió se pensó para su uso como ‘caja negra’ en caso de accidente personal, ahora es un dispositivo capaz de hacer 3 fotos cada minuto que responde a cambios en nuestro cuerpo, como un giro de cabeza o un aumento de la temperatura corporal. Imágenes que se pueden revivir indefinidamente  con sólo descargarlas en el ordenador. Lo que somos y lo que vemos sin hueco para la mentira, la exageración o la imaginación.

Los avances tecnológicos han sido a lo largo de toda la historia el vehículo para responder a nuestras necesidades y deseos. La forma de vida ha ido cambiando al ritmo del desarrollo de nuevas tecnologías y probablemente hoy más que nunca, cuando éste avanza a un ritmo imparable, esto se refleja en cambios en la sociedad vertiginosos.

El lifelogging nació con el espíritu de captar cómo es nuestra vida desde un punto de vista más objetivo: el de la imagen y el sonido. Excepto casos como el de Gordon Bell, que dentro de una investigación de Microsoft acumuló durante años toda su vida en formato digital, aún no puede considerarse que la sociedad actual esté inmersa en el lifelogging, pero sin duda nos vamos acercando a algo parecido.

Más allá del aspecto inquietante de la cámara cotilla, la Sensecam nos trae una historia bonita: numerosas investigaciones que utilizan este artilugio como vehículo para tratar a pacientes con pérdida de memoria, ya sea por accidentes de tráfico o Alzheimer. Pero también para la superación de traumas o fobias. Observar cómo somos, lo que vemos y lo que hacemos, puede ser una buena manera de cambiar hábitos de vida poco saludables, corregir comportamientos inadecuados, acabar con situaciones que nos producen estrés o ansiedad.

Pero la controversia aparece cuando se habla de su uso en personas sanas. Y aquí es donde surge el debate y la reflexión. Algunos lo han experimentado en sus propias carnes, como Scott Carlson, que se dio cuenta de que su comportamiento cambiaba por el mero hecho de saber que iba a tener pruebas grabadas de su forma de actuar. Sus relaciones con los demás, cómo interactuaban las personas de su entorno con él al saber que grababa todo… en poco tiempo se dio cuenta de que su vida había dado un giro. Mientras, en su disco duro, los momentos felices se amontonaban junto a aquellos más desagradables. Finalmente se alegró de librarse de la cámara e incluso eliminó las vivencias que no le gustaron. Los instantes de felicidad aún sigue guardándolos en algún rincón de su ordenador, incapaz de borrarlos.

Porque un aspecto de estas nuevas tecnologías que cada vez usamos más es que, cuando se trata de uso personal, van asociadas siempre a cosas positivas. La gente no suele poner en facebook esa foto vergonzosa en la que sale mal ni escribe en su muro que le han dejado por otro. Queremos que se muestre nuestra mejor cara, la del triunfo y el éxito. Y es aquí donde hay que remarcar el carácter egocéntrico del uso de estas tecnologías, que enlaza con la deshumanización que señala Brooker en Blackmirror. ¿Es bueno estar tan pendientes de nosotros mismos?.

Es muy posible que en el futuro cada imagen que pasa por nuestra retina se descargue al momento en nuestros ordenadores. Y podamos recrearnos en lo que hicimos en cada instante, lo que dijimos y aquello que nos podíamos haber evitado decir. Las relaciones personales, eso sí, no serán como las conocemos hasta ahora. Pero no hay por qué asustarse. Al igual que es la sociedad la que demanda estas nuevas tecnologías, es también la gente la que decidirá si quiere o no estos cambios o cómo los integrará en su vida.

Eso sí, como ocurre en ‘La historia completa sobre ti’, rebobinar hasta un momento concreto del pasado, puede cambiar radicalmente el futuro.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: