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Lafora vs Valle-Inclán

15/04/2012

Isabel Molina

“Por lo visto el señor Valle-Inclán cree que somos tontos los que, al ver a un hábil prestidigitador japonés pescar un pez vivo entre el auditorio, o convertir unos huevos en polluelos bajo un sombrero, o hacer cualquier otra habilidad ilusionista, no averiguamos el truco empleado”.

Con estas palabras se defendía el médico español Gonzalo Rodríguez Lafora en el diario El Sol de las acusaciones de Valle-Inclán a raíz de un curioso caso que tuvo gran repercusión en aquella época, los años veinte del siglo pasado.

Además de un médico prestigioso, que se rodeó de los mejores (el Dr. Alzheimer o Ramón y Cajal), que trabajó algunos años en el Hospital Saint Elizabeth de Washington…Lafora era un científico serio que no estaba dispuesto a creer en supersticiones y superpoderes. De ahí que aceptara participar junto con otros científicos en la demostración que iba a hacer Joaquín Argamasilla, un joven que afirmaba tener poderes para ver a través de los cuerpos opacos, especialmente los metálicos.

La función comenzó con la salida de la habitación de Argamasilla. Uno de los presentes introdujo un recorte de periódico dentro de una de las cajas metálicas que traía el propio hombre con supuestos superpoderes. Éste volvió a la habitación, se le vendaron los ojos y después de un rato de incertidumbre y mucha concentración, leyó sin equivocarse lo que estaba escrito en el interior.

Según Lafora el truco desde luego que era bueno, pero de ahí a creer que no era un truco…por ahí sí que no pasaba. Pero Valle-Inclán, del que se dice que no era tan bohemio, aunque sí peculiar y siempre polémico (y amigo personal de la familia de Argamasilla), afirmó que si un montón de científicos no eran capaces de encontrar el truco, es que no debía de haber ninguno. De ahí la contestación del doctor Lafora a través de las páginas del diario.

Pero Rodríguez Lafora no pasó a la historia por haber intercambiado pareceres con Valle-Inclán, desde luego.  Este investigador y médico madrileño describió por primera vez en 1911 la enfermedad que lleva su nombre, Lafora, un descubrimiento aplaudido por la comunidad científica pero de escasa repercusión social, ya que se calcula que actualmente podrían estar sufriendo esta enfermedad tan sólo unas 200 personas en todo el mundo (30 en España). Una enfermedad extremadamente rara y mortal, poco conocida y sin tratamiento más allá de aquellos destinados a paliar los síntomas.

Aunque ya vimos que no es tan raro tener una enfermedad rara, sí lo es que varios grupos de investigación se dediquen a desentrañar los mecanismos moleculares de una enfermedad tan poco común. Continuando con el trabajo de Lafora, los investigadores José María Serratosa, Santiago Rodríguez de Córdoba o Joan Guinovart, han conseguido a lo largo de muchos años de investigación, conocer los genes cuyas mutaciones producen la enfermedad (EPM2A y EPM2B), saber qué papel tienen en el metabolismo las proteínas defectuosas que producen (laforina y malina); conocer más sobre los llamados ‘cuerpos de Lafora’, acumulaciones de hidratos de carbono como el glucógeno en algunos tejidos, entre ellos el cerebro, lo que conlleva la degeneración neuronal característica de esta enfermedad.

Y recientemente, como nos cuentan los compañeros del último programa SaludBiotec, nuestra mosca preferida ha venido al rescate: el investigador Marco Milán, del IRB de Barcelona, junto con el doctor Guinovart, está investigando los mecanismos moleculares de la enfermedad pero en un modelo más sencillo, el de la mosca de la fruta, lo que puede suponer un avance más rápido que lleve a descubrir cómo funciona exactamente esta patología y cómo en un futuro podría detenerse su avance.

Volviendo al ‘caso Argamasilla’, el asunto quedó zanjado cuando Argamasilla se enfrentó en Nueva York cara a cara con el famoso escapista Harry Houdini, que sí encontró fisuras en los increíbles poderes del joven madrileño. Aunque durante un tiempo se comentó que ni el propio Houdini pudo saber cómo era posible el prodigio, la realidad es que después de su visita a Nueva York Argamasilla se retiró de la farándula…alegando claro está, que había perdido sus poderes.

El doctor Lafora fue un hombre de ciencia que demostró tener más visión que Argamasilla: estudió en profundidad muchas patologías neuronales, se interesó también por el proceso del sueño, escribió varios ensayos sobre las enfermedades neurológicas en niños… inmerso además en el estimulante ambiente cultural e intelectual de la época.

*Imagen de los cuerpos de Lafora: The Journal of Cell Biology
Imagen ‘Caso Argamasilla’: hemeroteca del diario ABC

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